“La Sitcom de los Devs Manchegos” — Episodio EX2
«El día que arreglaron el agua, pero no el alma.»
Lugar: Oficina de Yotta.
Hora: 10:03 a.m.
Ruido de teclados, clics y el clásico zumbido del NAS.
YottaAI anuncia con voz robótica:
YOTTAAI: Buenos días, equipo. Nivel de cafeína: insuficiente.
Nivel de motivación: crítico.Alons, revisa el deposito humano, que debe estar lleno.
(Plano general: todos medio dormidos. Se oye un golpe seco en la puerta, como si alguien hubiese intentado empujarla con el hombro.)
ANABEL:
— ¿Esperamos a alguien?
PABLO:
— Libisec, o Hacienda. En ambos casos, miedo.
(Abre. Entra el fontanero. Mono azul, gorra sudada, cara roja, caja de herramientas que suena a guerra civil. Habla con una voz imposible, entre nasal, arrastrada y gutural, y sin parar de escupir saliva entre sílabas.)
FONTANERO:
— Bueeenía… que… esh que shoy el del contadó, ¿eh? que venío po’l goteíto… que tenéi ahí una retracción del polietilenu, ¿eh? del PEX macho, ¿eh? que se ta metío en el fluxómetro.
JOSE:
— (parpadeando)
Perfecto, sí. El fluxómetro, clásico.
(se gira a Jose Carlos)
Acompáñale tú, que tienes cara de entender fluxómetros.
JOSE CARLOS:
— Tengo cara de querer cambiar de trabajo.
FONTANERO:
(ya dentro, dejando la caja con un golpe sordo)
— ¡No toquéi ná, que to’ esto ta en presión, eh! Que si s’cruza’l polivalente con’l macho… ¡pufff! rebienta hasta’l alma.
ANABEL:
(susurrando a cámara)
— No sé si es fontanero o exorcista.
PABLO:
(leyendo lipsync)
— Creo que ha dicho que nuestra alma tiene una fuga.
ALONSO:
—Mis fugas son de aceite, no de alma.
Jose, serio, revisa un Excel abierto en la pantalla del proyector.
Los becarios y Violeta detrás.
JOSE:
— Bien, hoy toca el inventario ENS. Cada activo, físico o lógico, debe estar documentado.
VIOLETA:
— ¿Eso incluye mis auriculares?
JOSE:
— Si están conectados al ordenador, sí.
VIOLETA:
— ¿Y el Shein?
(Silencio incómodo.)
PABLO:
(leyendo en voz alta)
— “Shein Desktop”, “Netflix Portable”, “WhatsappBusiness.exe”, “AmongUs”, y algo llamado “horoscopo_cancer.pdf”.
ALONSO:
— Lo típico para cumplir el ENS.
JOSE:
(gritando desde su mesa)
— ¡Nada de programas que no sean de empresa!
VIOLETA:
— Pues Shein es lo unico que mi anima en esta empresa.
(YottaAI interviene desde los altavoces con tono analítico.)
YOTTAAI:
Según mis cálculos, Violeta ha pasado 26,3 horas en Shein esta semana.
Rendimiento: negativo.
Confianza en sí misma: altísima.
JOSE:
(se pasa la mano por la cara)
— Me va a dar un PEX como Juan vea eso...
(Plano de fondo: el fontanero arrastra un tubo goteando por detrás. José Carlos lo sigue, cara de funeral.)
JOSE CARLOS:
— ¿Qué está haciendo exactamente?
FONTANERO:
— Po mira, esh que el contadó ta shupando aire, y eso no pue sé, que luego el goteíto se multiplica, ¿sabes tú? que s’pone la tubería trishte.
JOSE CARLOS:
— Perfectamente.
(Plano a cámara de Jose Carlos, seco.)
“No tengo ni idea de lo que ha dicho. Pero suena importante.”
Lugar: Oficina de Yotta.
Hora: 12:48 p.m.
(Plano general: Enrique ha vuelto del banco con cara de “ya no me pagan suficiente”. El fontanero está medio tumbado bajo el fregadero, con medio cuerpo dentro del mueble.
Solo se ve cómo asoma un cinturón lleno de herramientas y agua cayendo al suelo gota a gota.)
ENRIQUE:
(suspirando)
— ¿Pero quién ha llamado a este hombre?
JOSE:
(mirando al techo, resignado)
— Tú, Enrique. Literalmente tú. La semana pasada.
(El fontanero sale de debajo del fregadero sujetando algo lleno de mugre y gotas de agua. Habla sin que nadie entienda nada.)
FONTANERO:
(voz nasal, cerrada, incomprensible)
— Ehque m’taí caío ahí un trapo en’l sifó, ¿eh?, pero no s’un trapo trapo, s’un trapo que brilla, eh, que s’ha metío en’l tubo, y m’ha disho el fluxó que eso pita, que eso s’un pasivo, o un activo, una cosa eza.
JOSE:
(se pasa la mano por la cara)
— ¿Cómo que un activo?
FONTANERO:
(agitándose)
— Un cable, un pen drive, un cacho de... eso, una cosica.
ENRIQUE:
(frunciendo el ceño)
— ¿Me estás diciendo que hay hardware en las cañerías?
FONTANERO:
(asintiendo con total convicción)
— ¡To lo que baja, shube!
(Silencio. Jose lo mira sin saber si reír o llamar a Sanidad.)
JOSE:
(ironía absoluta)
— Claro, la ley de Pascal versión alcantarilla.
(El fontanero se levanta, escupe a una papelera sin mirar y saca un objeto oxidado envuelto en papel de cocina.)
FONTANERO:
— Mirah, e sakaoh estoh el tuhvo.
(Es un viejo ratón USB oxidado, con un cable colgando.)
JOSE:
— Genial, un fósil digital.
YOTTAAI:
— Detectado: modelo 2007. Peligroso, pero nostálgico. El fontanero ininteligible dice que lo ha sacado del tubo.
FONTANERO:
(confundido, girándose hacia el monitor)
— ¿Eh? ¿Qin ha disho eso?
JOSE:
— La inteligencia artificial de la oficina.
FONTANERO:
(ofendidísimo)
— ¿La qué? ¿Y pa qué traduce, eh? ¿A qén tradushe i poqué?
(Se acerca al monitor y grita directamente.)
— ¡No me shivane, robota, que me da el parpadeo ese en’l ojo!
(YottaAI responde con calma digital:)
“Disculpe, no quería provocarle interferencias neuronales.”
FONTANERO:
(apuntando con una llave inglesa al monitor)
— ¡Eso, eso! ¡No me des interfectos, que el último que me lo disho acabó con’l fregadero al revesao!
(Plano: Enrique mirando a cámara, seco.)
“He firmado contratos en China menos peligrosos que esto.”
El fontanero sigue excavando en las tuberías.
FONTANERO:
— ¡Mira, mira, mira, eh! ¡Tro acthivo!
(Saca una cuchara oxidada.)
JOSE:
— ¿Quién come aquí abajo?
ENRIQUE:
— Pablo. Seguro.
FONTANERO:
— Y to otro...
(Saca un llavero con forma de USB y una etiqueta medio borrada que dice “CLIENTES2021”).
JOSE:
— ¿Pero esto es…?
YOTTAAI:
(interrumpe)
— Archivos revisados: clientes, direcciones y… memes.
ENRIQUE:
(mirando a cámara)
— Perfecto, ya tenemos fuga de datos literal.
FONTANERO:
(satisfecho, limpiándose las manos con su mono)
— Pues ya tá, eh. He arreglao el flujo del alma y del sifó.
JOSE:
(irónico)
— Genial. ¿Y el de la red interna?
FONTANERO:
(se encoge de hombros)
— Eso ia depene del caual emocinal.
(YottaAI murmura por lo bajo:)
“No puedo discutirlo. Es técnicamente cierto. Esta gente no está muy implicada que digamos…”
(Plano lento y glorioso. El fontanero levanta un tarro de cristal lleno de chorizos nadando en aceite denso.
Lo examina como un arqueólogo mirando una reliquia sagrada.)
FONTANERO:
— ¿Y esto qué’es? ¿El depóshito de grasa del motor secundario?
ALONSO:
— No, bro, eso es mi comida.
FONTANERO:
(oliendo profundamente, con la nariz metida casi dentro)
— Está caliente.
ALONSO:
— Porque lleva aquí desde las nueve.
FONTANERO:
(asiente)
— Tiene fuga por el flanco.
(da un golpecito al tarro… y el aceite se vuelca sobre la mesa, cae en el teclado y se mete por un cable USB que hace chispear el NAS.)
YOTTAAI:
(alerta robótica)
— Aceite detectado. Riesgo de fritura interna.
JOSE:
— ¡Desconecta el switch, rápido!
ALONSO:
— Bro, no tengo servilletas, tengo pan.
JOSE:
— ¡Pues pan, pan!
(Plano: Alonso extendiendo pan por la mesa como si hiciera pan tumaca manchego.
Jose lo mira horrorizado.)
JOSE:
— No sé si esto cuenta como desastre eléctrico o gastronómico.
Lugar: Bar Plantaciones.
Hora: 16:17 p.m.
Ambiente: humo, luz amarilla, barra de mármol con quemaduras y plantas de plástico que parecen observarte.
Camarero seco, delgado, con una voz tan seria que parece que narra documentales de crímenes.
(Plano de grupo: Enrique, Jose, Anabel, Alonso, Pablo, y el móvil de Jose con YottaAI en altavoz. Todos están cansados, llenos de manchas de aceite y con cara de “hemos sobrevivido a algo espiritual”).
CAMARERO:
(se acerca sin sonreír ni un milímetro)
— ¿Qué va a ser?
ENRIQUE:
— Seis cafés.
CAMARERO:
(sin pestañear)
— ¿Con leche, con hielo o con sacarina?
JOSE:
— Con un poco de trauma si puede, por favor. Y sin espuma, que ya traemos la del día.
(El camarero asiente, desaparece sin decir nada más. Se oye cómo grita al fondo.)
CAMARERO (desde cocina):
— ¡Seis traumaaaas!
ALONSO:
(mirando alrededor)
— Bro, este sitio huele a nostalgia y a viejo sin duchar.
ANABEL:
— Es el aroma de la hostelería real.
(El camarero regresa con los cafés. Uno tiembla, otro está a medio llenar y uno viene en un vaso de chupito.)
CAMARERO:
— Aquí tenéis. Son 9 euros.
JOSE:
— ¿Se puede pagar con tarjeta?
CAMARERO:
(lo mira como si hubiera insultado a su madre)
— ¿Tarjeta?
(silencio largo)
— Esto no es Zara.
ENRIQUE:
— Tenemos efectivo… creo.
(saca una bolsa llena de monedas de céntimos)
CAMARERO:
(mirando el montón de cobre)
— Esto es terrorismo financiero. Escucha, pagarme con tarjeta mejor, pero primero tomaos el café.
(Plano a Alonso, que remueve su café con cara rara.)
ALONSO:
— Bro, ¿esto es café o caldo de cañería?
PABLO:
— Si hay más hierro que en tu gimnasio, no preguntes.
ANABEL:
— Al menos no tiene aceite.
ALONSO:
— Ouh… Ni confirmo ni desmiento.
(YottaAI interrumpe desde el móvil de Jose, con tono alegre.)
YOTTAAI:
— Análisis de densidad completado. Probabilidad de café real: 23%.
CAMARERO:
(amenazante)
— ¿Quién me está evaluando el café?
JOSE:
— Es una IA, no te lo tomes personal.
CAMARERO:
— Pues que venga a fregar los vasos, entonces, si tanto opina.
ENRIQUE:
(dando un sorbo resignado)
— Al menos hoy no ha explotado nada.
JOSE:
— Solo la mente del fontanero. Aunque ya llegó un poco reventado.
ALONSO:
— Ouh, bro, ¿habéis visto que dejó el grifo abierto del baño?
ENRIQUE:
(se levanta sobresaltado)
— No, no, no...
JOSE:
— Perfecto. Volvemos a la oficina y ahora somos un acuario.
YOTTAAI:
— Confirmado. Activando protocolo Nemo.
PABLO:
— ¿Qué demonios es eso?
YOTTAAI:
— Poner música de fondo relajante mientras se hunde todo.
ANABEL:
(se ríe, agotada)
— Si sobrevivo a esto, me hago fontanera.
JOSE:
— Si sobrevives a eso, te contrato para el ENS.
(El camarero vuelve con la cuenta escrita a mano en un ticket grasiento.)
CAMARERO:
— Son nueve con veinte.
JOSE:
— ¿Y los veinte céntimos?
CAMARERO:
(se inclina, tono siniestro)
— Por usar tarjeta.
(Silencio. Todos lo miran sin entender si es una broma. No lo es.)
VIOLETA:
(se levanta)
— Bueno, paguemos antes de que nos cobre por respirar.
JOSE:
(mientras recoge sus cosas)
— El día que este bar tenga TPV decente, se hunde la economía.
CAMARERO:
(sin emoción)
— Y mi alma también. A ser posible, no volvaís.
(Silencio. Risas leves. Fundido con música funky mientras salen del local y se ve al camarero mirando por la ventana, sosteniendo un café temblando, murmurando:)
— Otro traumaaa...
Lugar: Oficina de Yotta Desarrollos.
Hora: 16:10 p.m.
Luz de atardecer entrando por la ventana, el ambiente tranquilo tras el desastre del día. Suena la cafetera, se oye un bip del NAS, y todos están medio dormidos del café del Plantaciones.
(Golpe seco en la puerta. Nadie reacciona. Jose mira de reojo, resignado.)
JOSE:
— Si es el fontanero otra vez, yo me tiro por la ventana.
(La puerta se abre lentamente. Entra DOÑA MARUJA, la dueña del local: 60 años, moño apretado, abrigo de leopardo y carpeta llena de papeles amarillentos. Energía de madre que viene “solo a preguntar”).
DOÑA MARUJA:
— ¡Buenas tardes! ¿Ya ha venido el fontanero?
(Silencio absoluto. Se oye el zumbido del NAS y el goteo lejano de algo que no debería gotear.)
JOSE:
— ¿Perdón?
DOÑA MARUJA:
— El fontanero, el de esta mañana. Venía a revisar el contador del agua. Buenísimo, lo recomiendo siempre. Mi primo lo conoce del bingo.
(Plano de Jose girándose lentamente a cámara.)
“No puede ser…”
(Entra ENRIQUE hablando por teléfono, con cara de haber perdido el alma en una hoja de cálculo.)
ENRIQUE:
— Sí, sí, Libisec lo del aceite ya está informado... Sí, el fontanero también— (se detiene al verla) — Eh… ¿hola?
DOÑA MARUJA:
— ¡Ah, Enrique! Usted es el del contrato. Venía a preguntar si el fontanero ya ha arreglado la fuga del contador.
(Enrique la mira en blanco. Jose se cruza de brazos, disfrutando la confusión.)
JOSE:
— Entonces... no lo llamaste tú.
ENRIQUE:
— ¿Cómo que no? ¡Tú dijiste que lo llamara!
JOSE:
— ¡Te dije que había un goteo, no que contrataras a un hombre que habla en código Morse líquido!
ENRIQUE:
— ¡Asumí que ya lo habías hecho!
JOSE:
— ¡Asumiste demasiado, Enrique!
(Doña Maruja los observa, sonriendo como si viera una telenovela en directo.)
DOÑA MARUJA:
— Sois graciosos. Me recordáis a mis gatos cuando se pelean por el bebedero.
(YottaAI interrumpe, con voz robótica calmada.)
YOTTAAI:
Confirmado: llamada al fontanero originada desde “Maruja Propiedades S.L.”
DOÑA MARUJA:
— ¡Anda! Qué maja la máquina. ¡Así da gusto! Mira, te entiende y todo.
(se acerca al monitor y le da un golpecito como si fuera un gato)
ENRIQUE:
— Espere... ¿usted lo llamó?
DOÑA MARUJA:
— Claro. Si esto se inunda, el seguro me quita la fianza. Pero oye, el chico es apañado, ¿eh? Me mandó un audio diciendo algo de “to lo que baja shube”. Muy simpático.
JOSE:
— Sí. Y sacó un ratón USB de la tubería.
DOÑA MARUJA:
— ¿Un ratón? ¿Vivo?
JOSE:
— Peor. Microsoft.
(Plano de Enrique mirando a cámara con desesperación contenida.)
“He sobrevivido a auditores, pero no a esto.”
DOÑA MARUJA:
— En fin, Enrique, no te preocupes. Ya he dicho que si pasa algo, la culpa será del fontanero.
YOTTAAI:
— En ese caso, la factura se cargará a su cuenta, Enrique.
ENRIQUE:
— ¿Qué?
YOTTAAI:
— Confirmado. Pago realizado con éxito.
(sonido ding)
(Jose se atraganta de la risa con el café. Doña Maruja sonríe satisfecha. Enrique palidece.)
DOÑA MARUJA:
— Bueno, yo me voy, que tengo que ver Pasapalabra. Pero escucho algo raro ahí arriba.
(señala el techo)
JOSE:
— (suspira) No… no puede ser.
(Gota cayendo justo sobre su teclado.)
JOSE:
— Está volviendo.
DOÑA MARUJA:
— Pues le llamo mañana otra vez.
(sale tranquilamente del plano)
(Plano final: Enrique mirando al techo con resignación, Jose riéndose, y el sonido del goteo aumentando.)
*Goteo, bip del NAS, silencio. Fundido a negro.*